En España existen vacunas frente a las siguientes enfermedades:


  • Virus de la Panleucopenia felina (enteritis infecciosa felina; parvovirosis felina).

  • Herpesvirus felino (gripe felina).

  • Calicivirus felino (gripe felina).

  • Estas tres primeras se consideran de mayor riesgo y se aplican juntas con el nombre de TRIVALENTE.

  • Virus de la Leucemia felina (FeLV).

  • Chlamydophila felis (antiguamente conocida como Chlamydia psittaci var felis).

  • Bordetella bronchiseptica.

  • Rabia.

En España, además existe una vacuna contra la Peritonitis infecciosa felina; la cual no recomendamos por su dudosa efectividad!

Las vacunas se dividen en prioritarias y optativas. Las vacunas prioritarias deben ser consideradas esenciales para todos los gatos, mientras que las optativas se aplicarán dependiendo de los riesgos de padecer la enfermedad a los que esté sometido el gato. La decisión de aplicar las vacunas optativas en un gato se basan en factores como la edad, los hábitos de vida y el contacto que tenga con otros gatos.

El virus de la panleucopenia causa una enfermedad grave y a menudo mortal. La vacunación es muy efectiva y por fortuna ha contribuido a reducir sustancialmente la incidencia entre los gatos. Sin embargo, cuando las poblaciones de gatos son susceptibles, es una enfermedad altamente infecciosa. Además, el virus puede sobrevivir en el ambiente. Los gatos también pueden infectarse con cepas de parvovirus canino.
Una vez que un gato se infecta con un Herpesvirus felino, padecerá signos de gripe felina por un breve periodo de tiempo. Aunque los signos clínicos desaparezcan, el virus permanece latente en el interior del organismo provocando episodios recurrentes de afección respiratoria y/o problemas oculares. El estrés puede inducir a uno de estos episodios. La infección suele producirse por el contacto muy estrecho con otros gatos, ya que el virus muere en el ambiente. La vacunación disminuye el riesgo de transmisión de gato a gato (ej. exposiciones felinas, residencias felinas ó clínicas veterinarias) y se cree que actua como profilactico de la enfermedad clínica en gatos infectados de forma crónica.
Al igual que el Herpesvirus, el Calicivirus felino causa gripe, a menudo acompañado de úlceras orales. O conseguimos que los gatos eliminen la enfermedad o esta se hará crónica. Existen muchas cepas diferentes de calicivirus, y las vacunas están elaboradas para proteger frente a las cepas más patógenas. La presencia de tantas cepas diferentes y la capacidad de los gatos de padecer la infección de forma crónica (posiblemente cuando son jóvenes y se infectan antes de ser vacunados) explicaría por qué algunos gatos muestran síntomas de enfermedad incluso después de haber sido vacunados. Sin embargo, como en el caso del herpesvirus, la vacunación se sigue recomendando para reducir la frecuencia y severidad de los signos clínicos.
FeLV se propaga por la saliva. Los gatos sufren la infección a través del acicalamiento mutuo, compartir los comederos y bebederos o por mordiscos de gatos infectados. Además, los cachorros pueden infectarse por vía placentaria y el virus puede también transmitirse en las montas. Los gatos que más riesgo sufren de contraer esta enfermedad son aquellos que viven en casas de muchos individuos y los que tienen hábitos de vida en semilibertad. Un gato que vive solo en casa, por tanto, no padece riesgos de ser infectado. Los test en sangre para detectar antígeno de FeLV son útiles para la identificación del estatus de los gatos en una casa, y así facilitar la decisión sobre si vacunar o no frente a leucemia felina.
La infección por la bacteria Chlamydophila felis provoca conjuntivitis y enfermedad de vías respiratorias altas. Los cachorros son más susceptibles, sobre todo a la edad a la cual todavía no pueden ser vacunados. La mayoría de los casos se pueden manejar bien con antibióticos apropiados antes que con la vacunación, aunque ésta podría ser útil en casas donde hay muchos gatos y la enfermedad es endémica.
Bordetella bronchiseptica

La infección por la bacteria Bordetella bronchiseptica puede producir síntomas de enfermedad respiratoria como tos o neumonía. Es uno de los gérmenes que pueden provocar la tos de las perreras en el perro. Los gatos que padecen más riesgo son los que viven en casas con muchos gatos o gatos que comparten hábitat con perros. Los gatos en riesgo deben vacunarse de forma rutinaria y también puede ser una buena estrategia vacunar al gato antes de llevarle a una residencia, en especial si allí convivirá con perros. Esta vacuna se instila dentro de la nariz en lugar de inocularse, y confiere una inmunidad local en las vías respiratorias.
Rabia

La vacunación contra la rabia sólo se exige para animales que viajen fuera del país. En España, la vacunación frente a la Rabia en los gatos no es obligatoria., y se deja a criterio del veterinario si el animal padece riesgo de contraerla (viajes a países endémicos, casos diagnosticados en la zona donde el gato vive en semilibertad).

Todos los gatos deberían recibir una primera vacunación con las vacunas prioritarias en dos inyecciones con un intervalo de tres ó cuatro semanas entre ellas y comenzando alrededor de las nueve semanas de edad. La necesidad del gato de recibir alguna vacuna optativa será valorada en este momento. Con la finalidad de conseguir unos buenos niveles de protección, la primera vacunación deberá ser aplicada un año después de la primera dosis. Después, la frecuencia de revacunaciones dependerá del tipo de vida del gato y de los riesgos.

La vacunación es un tipo de tratamiento que ha disminuido sustancialmente la incidencia de enfermedades graves en la población felina. Dicho esto, las vacunas no están totalmente exentas de riesgo, y debe hacerse un uso apropiado y juicioso de ellas, consultando siempre a su veterinario.